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Una empresa farmacéutica con sede en Estados Unidos contrató a la estatal INVAP para el diseño de dos reactores y una planta para producción de radioisótopos, insumo fundamental en la medicina nuclear.

La empresa estatal INVAP, dedicada al desarrollo de sistemas tecnológicos complejos, fue contratada por una compañía con sede en Estados Unidos para el diseño de dos reactores de investigación y producción de radioisótopos, y una planta de procesamiento de radioisótopos, que se radicarán en el estado de Florida.

La compañía Coquí Radio Pharmaceuticals, nacida en Puerto Rico, se interesó hace unos años en la producción de uranio levemente enriquecido para la obtención de Molibdeno 99, y después de un exhaustivo análisis de distintas compañías se decidió por la firma argentina.

Para Juan Pablo Ordóñez, subgerente general de INVAP y suscriptor del contrato, la conquista de un mercado tan importante “es la confirmación de la competitividad a nivel internacional que tienen, tanto INVAP, como el sector nuclear argentino y la tecnología argentina en general. Actualmente, tenemos contratos en el área nuclear en Arabia Saudita, Argelia, Brasil, India y ahora Estados Unidos”.

En el reactor desarrollado por INVAP para la empresa Coquí Radio Pharmaceuticals se irradian blancos de uranio levemente enriquecido. La fisión del uranio en los blancos produce, entre otros muchos productos de fisión, Molibdeno 99.

“Con Coquí Pharmaceuticals venimos trabajando desde hace varios años en el estudio de esta posibilidad, que empieza a concretarse con este primer contrato. El acuerdo firmado es por el diseño de los reactores y la planta de producción. El contrato por la fabricación de las instalaciones se firmará una vez que la autoridad regulatoria nuclear de Estados Unidos haya otorgado el permiso de construcción”, señala Ordoñez.

Desde la empresa farmacéutica informaron que los reactores y la planta estarán operativos en 2020, y se transformará en la primera compañía en Estados Unidos en producir comercialmente el insumo de todas las prácticas y estudios de la medicina nuclear. Sobre los costos del emprendimiento y el monto del contrato con INVAP, las partes evitaron dar precisiones por ser información reservada a los inversores.

Los dos reactores tendrán capacidad de aproximadamente 10 megawatts de potencia y serán específicos para la producción de radioisótopos, en conjunto con la planta de procesamiento. La tecnología utilizada y el método de producción es un desarrollo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

La iniciativa se suma a los proyectos ya finalizados por INVAP en el área nuclear, como el reactor multipropósito OPAL para Australia, que demandó una inversión de 250 millones de dólares.

Además, en cooperación con la CNEA, se trabaja en el RA10, otro reactor multipropósito que se construirá en la localidad de Ezeiza, con una inversión nacional de 300 millones de dólares.

Fuente : Argentina.ar

Se trata del primer satélite geoestacionario argentino que será lanzado al espacio este año y brindará servicios de televisión, acceso a Internet, servicios de datos y telefonía sobre IP a todo el territorio nacional.

La empresa nacional de telecomunicaciones ARSAT informó hoy que finalizó los preparativos del satélite de telecomunicaciones ARSAT-1 integrado por INVAP, la empresa de tecnología de la provincia de Río Negro, con el propósito de ser enviado este año al espacio.

Según se informó hoy, el proceso de verificación, que se selló con la aceptación en Tierra por ARSAT del satélite provisto por INVAP, la empresa de tecnología de la provincia de Río Negro, demostró que el ARSAT-1 es apto a nivel sistema, que sus procesos están debidamente registrados y que no se verifican problemas abiertos.

ARSAT presentó a INVAP su plan de logística para el transporte del satélite desde la sede de la compañía rionegrina hasta la ciudad de Kourou en la Guayana Francesa, desde donde será lanzado al espacio.

El presidente de ARSAT, Matías Bianchi, sostuvo que la empresa dio “un paso fundamental para la concreción de la misión encomendada a ARSAT por el Estado Nacional que le permitirá a la Argentina acrecentar su soberanía satelital”.

“Sólo ocho países en el mundo pueden construir satélites de telecomunicaciones y nuestro país es uno ellos”, destacó.

Para Bianchi, “esto es hoy posible gracias a la política tecnológica del gobierno nacional, que viene realizando importantes inversiones en el sector satelital”.

En la misma línea, el gerente de INVAP, Héctor Otheguy, manifestó que “hoy se cumple un hito importante en el desarrollo del primer satélite argentino de telecomunicaciones ARSAT-1”.

“El Pre-Shipment Review implica la demostración de que el satélite ha sido diseñado, construido y ensayado de acuerdo a los requerimientos de la empresa ARSAT y que está apto para vuelo, es decir, que han finalizado los trabajos aquí en Bariloche”, remarcó.

El primer satélite geoestacionario argentino, que transmitirá en banda Ku, con alcance satelital a todo el territorio nacional, transportará señales de video, brindará servicios de TDH (Televisión Directa al Hogar), y de acceso a Internet para su recepción en antenas VSAT y servicios de datos y telefonía sobre IP.

Fuente: Argentina.ar

Los dispositivos son fabricados por la empresa estatal INVAP y ya fueron exportados a países como Egipto, Cuba y Australia. Son utilizados por operadores para reproducir el movimiento de sus brazos y manos en entornos radioactivos.

Habitualmente se dice que los telemanipuladores son los antecesores de los robots. Se trata de dispositivos mecánicos —de los denominados “maestro-esclavo”— que permiten realizar una tarea en un entorno peligroso, reproduciendo con precisión los movimientos del operario. Pero sin ponerlo en riesgo.

“Son como una extensión de los brazos del operador”, comparó el ingeniero Hugo Brendstrup, gerente de Proyectos Industriales y Energías Alternativas de la firma estatal INVAP. En esta empresa se diseñan y se fabrican unos telemanipuladores mecánicos diseñados para instalaciones nucleares, como reactores o plantas de producción de radioisótopos.

“Cada una de las celdas calientes, que se denominan así no por la temperatura, sino porque dentro de ellas se manipula material reactivo, posee por lo menos dos de estos telemanipuladores. Es decir, que dentro de un reactor hay muchísimos dispositivos de este tipo”, aseguró el ingeniero del INVAP.

El recinto donde se ubica el operador está dividido de la celda caliente por un blindaje muy grueso. Según Brendstrup, “dependiendo del diseño, este blindaje puede ser de hormigón o de acero, aunque es más compacto el de acero, ya que un metro de hormigón blinda más o menos lo mismo que diez centímetros de acero. Estas paredes tienen, además, un vidrio plomado muy grueso, de más de medio metro de espesor, que permite la visión del operario, y un par de pasantes que atraviesan la pared blindada y permiten el pasaje del mecanismo del telemanipulador. Entonces, el operario tiene dos brazos mecánicos, uno para cada uno de sus brazos reales, y dentro de la celda se repite el movimiento”.

Este tipo de telemanipuladores también son utilizados en plantas de producción de radioisótopos. Una vez que el radioisótopo sale del reactor que lo produjo, se debe procesar el material para darle el uso definitivo, ya sea medicinal, agropecuario o industrial. Y ese procesamiento, justamente, se realiza dentro de estas celdas herméticas.

Con respecto a los telemanipuladores, Brendstrup aclaró que los fabricados por INVAP poseen una cantidad de mecanismos muy complejos que permiten que se repita el movimiento de la mano del operario en un brazo maestro-esclavo. Sin embargo, no se trata de un modelo de telemanipulador mecánico asistido por motoreductores para que al operario le sea más fácil y liviano levantar las cargas.

La línea de telemanipuladores mecánicos desarrollada por INVAP compite actualmente con otros producidos en países del primer mundo. “Lo nuestro es un diseño propio de una prestación idéntica a los telemanipuladores, por ejemplo, de origen alemán que son los de mejor prestación”, aseguró Brendstrup.

Diseñados, desarrollados y fabricados íntegramente en el país, los telemanipuladores mecánicos de INVAP ya fueron exportados a Argelia, Egipto y Australia, países a los que la firma también vendió sus reactores. También se realizó una exportación muy grande a Cuba, que adquirió una planta de radioisótopos.

En el plano local, por otra parte, estos telemanipuladores se utilizaron para reemplazar unos antiguos que tenía la CNEA en su planta de producción de radioisótopos en el Centro Atómico Ezeiza. Sin embargo, uno de los trabajos más relevantes de la empresa estatal rionegrina fue el diseñó de los telemanipuladores que permitieron reparar el núcleo de la Central Atómica Atucha I sin que fuera necesario abrir el recipiente de presión de ese reactor. Sin estos productos, los trabajos de reparación de la CNEA se hubieran retrasado más de dos años.

Fuente: Tomá mate y avivate.