Category: Uncategorized


Dos nuevos proyectos para prevenir el VIH/sida y mejorar la calidad de las personas que viven con el virus fueron presentados por la Fundación Huesped para el Noroeste Argentino (NOA).

Se trata de “Tratamiento 2.0” y diversos seminarios y capacitaciones en la ciudad salteña de Tartagal que buscan promover la salud sexual y reproductiva en sectores vulnerables, con el fin de crear un acceso a la salud más justo y equitativo.

Una de las iniciativas se trata de “Tratamiento 2.0”, que cuenta con el apoyo de la Sociedad Internacional de Sida (IAS) y ONUSIDA, y propone ampliar la oferta de análisis de VIH, gratuitos, voluntarios y con consejería en los diferentes centros de salud.

Además, se promueve el uso del preservativo y el seguimiento y cuidado a personas que viven con VIH.

Este proyecto se puso en marcha en el noroeste del país en conjunto con la Fundación Alvarado, los hospitales San Roque y Snopek de Jujuy y la Muncipalidad de San Salvador de Jujuy y es apoyado por el Ministerio de Salud, el INADI y las organizaciones sociales de la provincia.

Por otro lado se realizarán, en la localidad salteña de Tartagal y con el apoyo de la empresa Tecpetrol, seminarios y capacitaciones a efectores de salud, estudiantes y docentes de enfermería para comenzar a armar un centro de asesoramiento en el hospital de la zona.

También se capacitarán educadores y organizaciones locales para incorporar estos temas en la escuela y en otros ámbitos.

Por último, se realizarán talleres artísticos con la idea de promover conocimientos sobre la prevención del VIH/sida entre los más jóvenes.

Desde hace más de diez años Fundación Huésped ha desarrollado y validado un modelo de intervención comunitaria dirigido a promover la salud sexual y reproductiva (SSR) y prevenir en VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) dirigido a poblaciones de sectores vulnerables.

Además, hace cinco años, Fundación Huésped trabaja en ditintas comunidades del Noroeste Argentino, en donde se han instalado consejerías de información y testeo voluntario en Centros de Atención Primaria, consejerías comunitarias en organizaciones sociales y se han formado jóvenes como multiplicadores de pares.

Fuente : NoticiasArgentinas

Con 1100 inscriptos y un cuerpo docente integrado enteramente por escritores -Tamara Kamenszain, Martín Kohan y Carlos Gamerro, entre otros- la Licenciatura en Artes de la Escritura de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) comenzará oficialmente sus clases en agosto, anunció su director, Roque Larraquy.

“Esperábamos un número amplio de inscripciones porque había una gran demanda acumulada”, señaló Larraquy. “Se anotaron desde chicos de 17 años recién salidos del secundario a jubilados de 70, gente con doctorados y otras carreras, y estudiantes de otros países de Latinoamérica, como ocurre en toda carrera argentina pública”.

La Licenciatura en Artes de la Escritura fue creada en la última sesión del año 2015 por el Consejo Superior de la Universidad Nacional de las Artes y es la primera en este tipo de la Argentina. Son muy pocos los antecedentes de una carrera que conjugue talleres de escritura con materias teóricas, salvo por una similar que existe en Colombia.

Es por eso que grupo interdisciplinario de escritores, investigadores y catedráticos “configuró un plan de estudios original, anclado en las tradiciones literarias del cono sur”, remarcó su director.

Para desarrollar la carrera se estudió la oferta en Latinoamérica, Europa y los Estados Unidos e “inmediatamente comprendimos que la experiencia argentina no podía ser traducida de otros formatos y que lo que buscaban no era escritura creativa, sino escritura en general”, dijo Larraquy.

La idea, agrega, “es acercar herramientas para la formación de un escritor que se entrena en su disciplina mediante la exposición y práctica de la escritura en diferentes soportes: narrativa, poesía, audiovisual, dramaturgia y narrativa no lineal para plataformas de juegos”.

La licenciatura se extiende por cinco años, con unas 3000 horas de cursada presencial, cuatro talleres fijos anuales y una amplia variedad de materias teóricas para explorar, las cuales, “salvo excepciones muy concretas, dejan mucho margen de decisión al estudiante en su régimen de cursada”, completa.

Se trata de “reconfigurar el acceso académico a la escritura de un modo más inclusivo involucrando la producción de ficción en general”, añadió, habida cuenta de que lo más cercano que hasta el momento existía para el estudio de la escritura era Letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

La inscripción se cerró a finales de marzo y hasta el 1° de julio los aspirantes se encuentran realizando un curso obligatorio de nivelación en la sede de Bartolomé Mitre 1869 (CABA). El comienzo de cursada está previsto para el segundo cuatrimestre, con fecha de inicio el 8 de agosto. Todas las clases se dictarán en horario vespertino, a partir de las 18.

Kamenszain, asesora general de la carrera, junto a Kohan, Gamerro, Arturo Carrera y Ariel Schettini dictarán por ejemplo las cátedras de Poesía argentina, Narrativa argentina, Narrativa universal, Poesía universal y Poesía latinoamericana y respectivamente.

También habrá talleres de poesía, dramaturgia y narrativa, y materias como Semántica y Pragmática, Morfología y Sintaxis, Semiótica, Teoría y Análisis Literario, Teatral y Audiovisual, Géneros de la Cultura de Masas, Historia de la Lectura y la Escritura, Filosofía, Legislación Cultural, Edición y Producción Editorial, Técnicas de Redacción y Corrección de Estilo y Formatos Mediáticos.

La finalidad de la primera Licenciatura en Artes de la Escritura es formar escritores en el campo de la narrativa, la poesía y la dramaturgia, pero también en guión para cine, TV y para ser capaces de nutrir textualmente a los más distintos formatos mediáticos.

 

Fuente: Telam

El procedimiento, dirigido desde la Estación Terrena Benavídez por técnicos de ARSAT e INVAP, permitió comprobar en vuelo el correcto funcionamiento del primer satélite geoestacionario de telecomunicaciones de la Argentina.

A poco más de un mes de su lanzamiento, el ARSAT-1, el primer satélite geoestacionario argentino de telecomunicaciones, finalizó con éxito su test en órbita. El procedimiento, dirigido desde la Estación Terrena Benavídez por un equipo técnico integrado por personal de ARSAT e INVAP, permitió comprobar en vuelo que funciona correctamente.

El In Orbit Test (IOT), como se denomina a estas pruebas, se inició el 31 de octubre y terminó este martes, arrojando resultados positivos para el funcionamiento de todos los subsistemas del satélite: el térmico, el de potencia, el de aviónica y el de carga útil.

Respecto de la plataforma, se probaron los equipos del módulo de servicios (la computadora de a bordo, la unidad controladora de potencia y el módulo de interfase), los sensores (estelares, de Sol y giróscopo), los actuadores (como las ruedas de inercia, que son las que compensan el movimiento del satélite y colaboran con su estabilización) y los calentadores (que permiten, cuando el satélite no recibe luz solar, mantener su temperatura operativa, que oscila entre los 20 y los 40 grados).

También fue testeada en vuelo la carga útil. En una primera fase, se probaron los equipos nominales receptores de señal, los amplificadores y transmisores. Más tarde se chequeó el correcto funcionamiento de los equipos redundantes de recepción de comunicaciones y de amplificación de señal. Y luego se realizó el llamado mapeo de antena que, mediante leves movimientos en sentido Este, Oeste, Norte y Sur, modifica la “actitud” del satélite en relación con la Tierra. De este modo, desde la Estación Terrena Benavídez se pudo también comprobar que la antena de comunicaciones tiene la potencia correcta requerida para la prestación de servicios a cualquier punto del territorio argentino.

El equipo de técnicos e ingenieros que realizó las pruebas de IOT, que se organizó en dos turnos, estuvo abocado a la tarea desde el 31 de octubre, dos días antes del arribo del ARSAT-1 a la posición 81° Oeste, trabajando en ello seis días a la semana, de 7 a 23. La mayor parte de las pruebas se llevaron a cabo con el satélite en esa posición orbital, donde no hay ubicado ningún otro satélite que genere interferencia de radiofrecuencias.

“Durante los siete años de desarrollo del proyecto, ARSAT tomó una serie de importantes decisiones de gestión para obtener las mayores garantías de éxito en la misión ARSAT-1 –expresó Matías Bianchi, presidente de la empresa del Estado nacional creada en 2006–. El In Orbit Test no hace sino reconfirmar que hemos tomado muy buenas decisiones en la especificación del satélite, en la elección de proveedores nacionales y extranjeros, en el seguimiento y control del proceso de integración y de ensayos funcionales y ambientales, y en el aseguramiento del satélite, que sometió el trabajo de desarrollo a intensos procesos de auditoría y de revisión de procesos.”

Fuente: Argentina.ar