La primera planta sudamericana que producirá anticuerpos monoclonales, proteína que se utiliza contra distintos tipos de cáncer y artritis reumatoidea, fue inaugurada por la Presidenta en Munro.

La fábrica, cuya primera producción estará lista a fines de julio, producirá en principio los anticuerpos monoclonales para utilizar en tratamientos contra el Linfoma de Hodgkin, el cáncer de mama, pulmón y colon, y contra la artritis reumatoidea.

“La ventaja que tienen estos tratamientos es que son estrategias por blancos celulares, es decir, van dirigidas específicamente a las `celúlas malas`, lo que produce mucho menos efectos secundarios que la quimioterapia o los rayos”, explicó a Télam Esteban Corley, director de Desarrollo de Negocios de PharmADN, la empresa que creó la planta.

El especialista explicó que “no obstante, en el cáncer se atacan varios blancos a la vez, por lo que estos tratamientos se utilizan junto a los otros, y no de forma exluyente”.

En Argentina el 100% de los tratamientos que se realizan con anticuerpos monoclonales es importado, lo que genera para el Estado y los sistemas de seguridad social un gasto de 250 millones de dólares anuales.

“Lo original de esta planta es que por primera vez en América Latina se va a producir el principio activo, que sería como el corazón de los medicamentos que se usan para los tratamientos con anticuerpos monoclonales”, explicó Analía Pesce a Télam, directora de Calidad de la empresa.

Los anticuerpos monoclonales fueron descubiertos por el científico argentino César Milstein, lo cual le valió el Premio Nobel de Medicina en 1984.

A la hora de explicar qué es un anticuerpo monoclonal, Mauricio Seigelchifer, director de Investigación y Desarrollo de PharADN, describió que “cuando uno se infecta el cuerpo se defiende con distintos mecanismos. Uno de ellos es la generación de decenas de anticuerpos, que son proteínas, contra ese elemento extraño que se denomina antígeno. Entonces, el anticuerpo es, en principio, una molécula específica que ataca un antígeno”.

Seigelchifer detalló que “el cuerpo desarrolla anticuerpos policlonales, es decir que contra un virus el cuerpo desarrolla decenas de clases de anticuerpos producidos por distintas células”.

“Lo que el Milstein logró fue aislar líneas celulares que producían un solo tipo de anticuerpos e inmortalizar estas células. A esto lo llamó `hibridomas originales` que producen anticuerpos monoclonales. Conceptualmente sería un solo tipo de anticuerpos que atacan un solo antígeno”, explicó.

El especialista señaló que “inmediatamente Milstein se dio cuenta de que si esos anticuerpos eran dirigidos contra un virus, células oncogénicas o cualquier otra podían tener una aplicación en la industria farmacéutica muy importante”.

“No obstante -aclaró Seigelchifer para demostrar la grandeza del Premio Nobel- Milstein decidió por una cuestión ideológica no patentar su descubrimiento porque consideró que debía ser patrimonio de la humanidad”.

Al describir este proceso en la actualidad, y específicamente en la planta de PharmADN, el científico señaló que “hoy estos anticuerpos se producen usando ingeniería genética”.

“Lo que se hace es inmortalizar en laboratorios células que derivan de ovarios de hámster chino, por eso se llaman células CHO (Chinesse hamster ovary), que van a un banco celular donde uno compra cuando quiere producir anticuerpos monoclonales”, explicó.

La tarea que realizarán en el nuevo laboratorio es “modificar el ADN de las CHO con la estructura que elijamos (que va a depender de la enfermedad que se quiera atacar) obligándolas a que ellas produzcan el anticuerpo monoclonal”, informó.

“Es decir que esa modificación del ADN se hace con un solo tipo de gen por vez y, por lo tanto, se genera un solo tipo de anticuerpo por lote, aunque la plataforma (equipamiento más personal) luego sirva para fabricar otros tipos”, aclaró.

Finalmente, se filtran esos anticuerpos y se purifican, “y de ahí obtenemos la materia prima para los medicamentos”, describió sintéticamente.

Fuente: Argentina en Noticias.

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