Los dispositivos son fabricados por la empresa estatal INVAP y ya fueron exportados a países como Egipto, Cuba y Australia. Son utilizados por operadores para reproducir el movimiento de sus brazos y manos en entornos radioactivos.

Habitualmente se dice que los telemanipuladores son los antecesores de los robots. Se trata de dispositivos mecánicos —de los denominados “maestro-esclavo”— que permiten realizar una tarea en un entorno peligroso, reproduciendo con precisión los movimientos del operario. Pero sin ponerlo en riesgo.

“Son como una extensión de los brazos del operador”, comparó el ingeniero Hugo Brendstrup, gerente de Proyectos Industriales y Energías Alternativas de la firma estatal INVAP. En esta empresa se diseñan y se fabrican unos telemanipuladores mecánicos diseñados para instalaciones nucleares, como reactores o plantas de producción de radioisótopos.

“Cada una de las celdas calientes, que se denominan así no por la temperatura, sino porque dentro de ellas se manipula material reactivo, posee por lo menos dos de estos telemanipuladores. Es decir, que dentro de un reactor hay muchísimos dispositivos de este tipo”, aseguró el ingeniero del INVAP.

El recinto donde se ubica el operador está dividido de la celda caliente por un blindaje muy grueso. Según Brendstrup, “dependiendo del diseño, este blindaje puede ser de hormigón o de acero, aunque es más compacto el de acero, ya que un metro de hormigón blinda más o menos lo mismo que diez centímetros de acero. Estas paredes tienen, además, un vidrio plomado muy grueso, de más de medio metro de espesor, que permite la visión del operario, y un par de pasantes que atraviesan la pared blindada y permiten el pasaje del mecanismo del telemanipulador. Entonces, el operario tiene dos brazos mecánicos, uno para cada uno de sus brazos reales, y dentro de la celda se repite el movimiento”.

Este tipo de telemanipuladores también son utilizados en plantas de producción de radioisótopos. Una vez que el radioisótopo sale del reactor que lo produjo, se debe procesar el material para darle el uso definitivo, ya sea medicinal, agropecuario o industrial. Y ese procesamiento, justamente, se realiza dentro de estas celdas herméticas.

Con respecto a los telemanipuladores, Brendstrup aclaró que los fabricados por INVAP poseen una cantidad de mecanismos muy complejos que permiten que se repita el movimiento de la mano del operario en un brazo maestro-esclavo. Sin embargo, no se trata de un modelo de telemanipulador mecánico asistido por motoreductores para que al operario le sea más fácil y liviano levantar las cargas.

La línea de telemanipuladores mecánicos desarrollada por INVAP compite actualmente con otros producidos en países del primer mundo. “Lo nuestro es un diseño propio de una prestación idéntica a los telemanipuladores, por ejemplo, de origen alemán que son los de mejor prestación”, aseguró Brendstrup.

Diseñados, desarrollados y fabricados íntegramente en el país, los telemanipuladores mecánicos de INVAP ya fueron exportados a Argelia, Egipto y Australia, países a los que la firma también vendió sus reactores. También se realizó una exportación muy grande a Cuba, que adquirió una planta de radioisótopos.

En el plano local, por otra parte, estos telemanipuladores se utilizaron para reemplazar unos antiguos que tenía la CNEA en su planta de producción de radioisótopos en el Centro Atómico Ezeiza. Sin embargo, uno de los trabajos más relevantes de la empresa estatal rionegrina fue el diseñó de los telemanipuladores que permitieron reparar el núcleo de la Central Atómica Atucha I sin que fuera necesario abrir el recipiente de presión de ese reactor. Sin estos productos, los trabajos de reparación de la CNEA se hubieran retrasado más de dos años.

Fuente: Tomá mate y avivate.

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