La creatividad argentina en todo su esplendor. Así podría describirse una iniciativa para poner en circulación medios de transporte a base de energía eléctrica, a través del novedoso sistema de baterías a base de litio, un mineral liviano que presenta múltiples aplicaciones en las industrias energética, química y petroquímica.


Hasta ahora, los sistemas de almacenamiento de energía se obtienen por medio de la importación, pese a que las salinas de la Argentina, Bolivia y Chile concentran el 85% de las reservas mundiales del mineral y, por ello, la región ya es conocida como la “Arabia Saudita del litio”.

Por este motivo, investigadores del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP decidieron comenzar a producir esa tecnología en el país. De esta manera, consiguieron armar la primera batería de litio, que fue instalada en un ciclomotor.

Para emprender esta tarea, se debieron importar 200 celdas de litio procedentes de China a un precio de 240 dólares por unidad. De este modo, la idea de los científicos  era descartar 130 con el fin de seleccionar las 70 mejores y luego incorporarlas en la batería.

“Para armar una batería para una moto o un auto hay que conectar en forma correcta las celdas, pero también se necesitan muchas horas de laboratorio para conocer las propiedades del litio y saber cuáles son las mejores unidades para incluir en el sistema”, explicó a la Agencia CTyS, Guillermo Garaventa, científico del INIFTA.

La moto y el auto… también se enchufan

La motocicleta eléctrica tiene una autonomía de 60 kilómetros y puede alcanzar una velocidad de 58 kilómetros por hora. Al descargarse la batería, como sucede con cualquier artefacto electrónico, simplemente se la enchufa a un tomacorriente convencional de 220 voltios durante un lapso de cuatro a ocho horas según las necesidades del usuario.

“Lo interesante de la moto es la batería que sólo pesa 12 kilos, es decir, un cuarto de las de plomo utilizadas actualmente, además, almacena más energía en menor volumen y acepta más cantidad de ciclos de recarga, por lo que dura cinco veces más que las convencionales”, especificó el investigador.

Con la moto eléctrica en funcionamiento, los investigadores afirman que el próximo paso es construir un auto eléctrico. La tarea tendrá su impulso cuando a mediados del mes de julio se presenten los avances en los motores y los chasis, diseñados para incorporarles la batería fabricada.

Además del INIFTA, en el proyecto intervienen los laboratorios de la Unidad de Investigación y Desarrollo del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP.

El litio, un recurso limpio y seguro

Uno de los objetivos principales de los científicos es llegar a producir las celdas de las baterías de litio en Argentina. “Si logramos conocer la química para la composición óptima de las celdas y desarrollar los materiales necesarios para producir una batería de litio sería un aporte importante para Latinoamérica que podría aprovechar las grandes reservas del mineral”, explicó.

De los diez millones de toneladas métricas de reservas de litio que existen en el planeta, cerca de nueve están ubicadas en América Latina. Argentina se especializa en la obtención de carbonato y cloruro de litio, extracción que se hace principalmente en las salinas de Jujuy, Salta y Catamarca. Pero también existen depósitos de este mineral en las sierras de Córdoba, San Luis y Catamarca.

Según el especialista del INIFTA, el mineral está pasando por un boom porque genera energía limpia, por lo que no contamina el medioambiente como sí ocurre con los combustibles fósiles. Además, las baterías se pueden reciclar y tienen una durabilidad cinco veces mayor a las de plomo.

“Varios países ya probaron las baterías de litio en equipos inalámbricos como celulares, combinadas con almacenadotes de energía asociados a fuentes de energías alternativas como la solar, la eólica y la hidráulica”, comentó Garaventa.

Actualmente, Argentina exporta litio a Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, China, Rusia, Japón y Holanda, donde se lo industrializa y regresa al país en muchos objetos que se utilizan en la vida cotidiana desde pilas y baterías de celular hasta cerámicas, cristales, lubricantes y algunos medicamentos.

Fuente: Agencia CTyS.

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